La islas de Alta Cucine: la belleza en movimiento - Alta Cucine

La islas de Alta Cucine: la belleza en movimiento

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La cocina no es sólo un conjunto de muebles, contenedores, aparatos y accesorios, sino que es un entorno caracterizado por su propia naturaleza y personalidad, ligado a su razón de ser y a la funcionalidad requerida.

Con el Sistema 22, la cocina se convierte en un espacio abierto, modular, equipado, pero sobre todo flexible, capaz de transformarse según las necesidades que cambian con el tiempo, pero también durante el mismo día. Una combinación virtuosa que combina diseño, estilo y creatividad, respetando los principios fundamentales de la ergonomía, garantía de practicidad y comodidad para los que viven en la cocina.

 

 

Excelencia hecha en Italia

¿Cómo surgió la idea del Sistema 22? Es el resultado de la perfecta fusión de las habilidades técnicas, el know-how, típico de la artesanía Made in Italy, el diseño innovador y la clara conciencia de la cambiante funcionalidad requerida.

Una leyenda del diseño como Billy Baldwin solía decir que “Amueblar es el arte de disponer las cosas bellas de forma cómoda”, postulado que guió a Alta en la construcción del proyecto Sistema 22, concebido para organizar espacios interiores bellos, ergonómicos y luminosos, capaces de realzar y resaltar las relaciones entre las personas que interactúan en ellos, ambientes creativos que quieren ser fuente de inspiración para quienes los habitan.

 

Transformación y movimiento

El Sistema 22 está enriquecido con atractivas soluciones de sobrecarga. La inserción de los nuevos elementos deslizantes permite abrir, ampliar y adaptar la cocina, creando espacios modulares, útiles para usos diferentes a los habituales.

Las soluciones desarrolladas por Alta son elegantes, múltiples, versátiles y se combinan con una amplia y articulada variedad de tamaños, espesores, materiales, acabados y colores, dignos complementos de espacios de cocina distintivos pero inteligentes, donde elementos característicos como éstos añaden un indudable valor al entorno. Un entorno ya no estático, sino dinámico, que cambia de aspecto según la configuración que se elija, transformando una isla o una península con el simple deslizamiento de la tapa del bocadillo.

 

 

Un continuo descubrimiento

Como en un juego de abrir y cerrar, hacer desaparecer y reaparecer. El sistema 22 incluye mecanismos extraíbles que pueden integrarse en las islas con longitudes de entre 800 y 2100 mm de tapa útil, con pata con ruedas o mecanismos en la parte superior, que van a ocultar la tapa existente y con la posibilidad de ocultar el fregadero o la placa de cocción, obteniendo así un efecto de limpieza estética único.

Las soluciones técnicas actuales, además, permiten diseñar insertando esta práctica solución y ampliándola a anchos de hasta 2100 mm y profundidades de hasta 1200, con alturas entre 60 y 80 mm, gracias a los topes construidos con la técnica de plegado.

 

Refinamiento suspendido

Los materiales elegidos para vestir las tapas son los más puros: madera, gres, láminados, materiales nobles perfectos para el uso doméstico.

Y para los que no les gustan los soportes estéticamente invasivos o los elementos metálicos visibles, Alta permite, gracias al uso de soportes de última generación ocultos en los muebles o en el mismo suelo, obtener suspensiones incluso para las tapas de los refrigerios por encima del metro. El efecto creado es el de una mesa flotante, un toque moderno con un diseño extremadamente sofisticado.

El dinamismo concebido por Alta no sólo se limita a los planos horizontales, sino que se extiende a las líneas verticales.

De hecho, hay otra opción en el Sistema 22 para equipar las bases y unidades altas con tapas internas extraíbles, ocultas por cierres de solapa o escondidas en unidades altas con puertas empotradas. Esta estratagema le permite tener un mayor espacio de trabajo o incluso añadir una mesa sin sacrificar la preciosa superficie de su cocina.

El renombrado diseñador americano John Maeda ha codificado uno de los principios rectores que también inspiraron a Alta Cucine: “La simplicidad consiste en restar lo obvio y añadir lo que tiene sentido”. Las costumbres son la valla de la creatividad: no nos dejemos aprisionar por la costumbre, ¡sino que aprovechemos nuestro pensamiento lateral! Para innovar, para ser atractivo y atrayente, es necesario mirar todo desde una nueva perspectiva.